Shishapangma 2004 / 2006


Expedición Shishapangma

En dos ocasiones he acudido a esta preciosa montaña, situada en su totalidad el territorio tibetano y no he tenido la suerte de llegar a su cima. Xixabangma (nombre original) 8027 metros es la montaña más baja dentro de los catorce "ochomiles" tiene en su ruta norte un recorrido no excesivamente técnico aunque si se cruzan en el camino de ascenso una gran cantidad de grietas que hacen de esta montaña cuanto menos, un tanto peligrosa y que se aconseja ir encordados para evitar sustos y en algunos casos, desgracias irreparables. Quizás el tramo más complicado en la ruta de ascenso pueda ser el corredor que hay desde el final del "plató" del campo II y que lleva hasta el campo III, una pendiente bastante pronunciada con mucho hielo y a veces mixto.
En la primera ocasión que fui a esta montaña, me planteé subir a la cumbre desde el campo II, y quizás ahí estuvo el error por mi parte, ya que creo que no tenía una aclimatación adecuada para llevar a cabo esa empresa y a la altura aproximada de 7500 metros, notaba cómo mi cabeza me quería llevar hacia la cumbre pero mi cuerpo no respondía lo suficientemente bien como para tener asegurada una bajada con garantías, lo que me hizo sentarme a tomar una decisión que después de iniciar de nuevo la marcha hacia arriba, volví a notar notablemente que mi cuerpo no estaba respondiendo como yo pretendía, lo que definitivamente decidí darme la vuelta y bajar a campo base. Y como las fechas ya estaban a punto de "caducar" renuncié a intentarlo de nuevo.
La segunda oportunidad fue en la primavera del año 2006. En esta ocasión y después de tener una buena experiencia con un grupo de alpinistas que compartimos la ascensión al Mckinley, nos unimos para organizar esta expedición e ir juntos a intentar ascender esta montaña.
Willy Bañales, Jon Goikoetxea, Manu Jaubert, Koldo Huegun, Unai Aizpuru, J.Javier Sarasola y J.Manuel Sarasola fueron mis compañeros de "fatigas".
Ya en el campo base chino (5.000 m.) comenzamos a soportar las inclemencias del tiempo con nevadas permanentes y que casi nos hacen dar al traste con la expedición en esas alturas.

Y lo que ocurrió fue que después de descansar dos días en ese campo, decidimos avanzar hacia el campo base avanzado en medio de una tormenta de nieve que hizo que nos perdiésemos (estuvimos cerca del campo base avanzado) y que ante la posibilidad de tener que vivaquear, tomamos la decisión de volver hacia atrás para pernoctar en el base chino. En esta circunstancia y mientras volvíamos, se despistó Jon y no bajó esa noche a dormir a las tiendas del base. Como os podéis imaginar, la preocupación fue tremenda, casi no pegamos ojo durante toda la noche pensando lo que estaría pasando Jon y cuales podrían ser las consecuencias de hacer un vivac en aquella adversas condiciones.
A la mañana siguiente intentamos contactar con expediciones que podrían estar en el intermedio y nos llegó la noticia que Jon estaba y había pasado la noche con una expedición Japonesa. La verdad que ha sido un de las veces que más he podido sentir una tremenda alegría saber que uno de mis compañeros estaba sano y salvo. ¡¡en fin!! como le llamaban los japoneses a Jon ¡¡el tormentas!! nunca mejor dicho...

Cuando subimos definitivamente al campo base avanzado, allí estaba Jon esperándonos y el abrazo que nos dimos a él fue con mucho sentimiento. Entonces nos comentó lo que le sucedió: ¡¡ cuando nos dimos la vuelta, él se paró para "mear" y sin darse cuenta inició el camino al revés y en lugar de bajar volvió hacia arriba, hasta que se le hizo de noche. Se preparó para vivaquear e incluso llegó a llamar por teléfono a casa para decir lo que le estaba ocurriendo ¡¡qué tío!! y en una de esas vio luz debajo de él. Lógicamente no se lo pensó dos veces y se fue hacia la luz. Era una expedición Japonesa que según Jon le trataron inmejorablemente!!.

A partir de ahora comenzaría el periodo de aclimatación con las ascensiones correspondientes a los campos de altura. Como siempre subir y bajar las veces necesarias a estos campos para equiparlos de material de escalada y comida, lo suficiente para poder soportar los días que nos permita estar pernoctando en ellos. En la segunda ocasión en la que subimos al campo I, decidimos subir al campo II, recuerdo que no era un día muy "decente" con bastante viento y frío, mucho frío, que mis manos no se terminaban de calentar, por lo que tomé la decisión de bajar al campo base con Manu. Jon, Willy y Koldo subieron al campo II e intentaron al día siguiente subir al campo III, pero las condiciones de la montaña no se lo permitió, volviéndose al base dos días más tarde.

Esos días en el base, creo que me vinieron bien para asentar una buena aclimatación y después de esperar a que mis compañeros descansasen en el base, volvimos al campo II con la intención de ir a cumbre. El tiempo no parece que nos acompañaba, pero teníamos unas previsiones del tiempo aceptables para los días siguientes, pero no fue así, ni mucho menos. Estuvimos metidos en las tiendas del campo II (7000 m) durante 4 noches, nevando sin parar lo que provocó además de la lógica desesperación, que consumiésemos prácticamente todas la comida y agotásemos el gas, a eso había que añadir que las previsiones que nos pasaban era de que seguiría el mal tiempo durante días.

La decisión la tomamos con mucho dolor, pero estaba claro que allí arriba estábamos de sobra. Decidimos bajar y así lo hacíamos no sin dificultades por la gran cantidad de nieve que se había acumulado.

Una vez más el Shishapangma no me daba opción a pisar su cumbre, ¡¡que se le va hacer!! espero que haya al menos una tercera oportunidad pues creo que es